Hace exactamente un año parecía que los Mercados de Capitales en Venezuela, no corrían ningún peligro de un colapso como lo que sucede actualmente. Ese riesgo era inexistente. Pero, como en el caso de una persona sana repentinamente enferma por culpa de un grupo de ya enfermos que contaminaron el sistema; y, los sanos de repente le diagnostican que tienen 90 días para búsqueda de las soluciones a la pandemia. Lo injusto es que los que estuvimos sanos y cuidándonos siempre de contraer alguna enfermedad acudiendo siempre a los consejos médicos que nos cuidaban y prevenían los males. Repentinamente, sin saber el porqué sufrimos enfermedades peores y terminamos recluidos en centros de desahuciados, o sea, nos tuvieron engañados mientras tuvieron el Poder y, los que quedamos, estamos viendo la muerte muy cerca, la cura deja frecuentemente secuelas delicadas. El regreso a la normalidad puede ser lento y la terapia de recuperación es, frecuentemente, un reto a la paciencia y a la disciplina del enfermo. En mi opinión, esta situación pondrá de manifiesto las enormes limitaciones políticas de mercado y la grotesca falta de liderazgo que prevalece en los mercados donde los políticos de hoy, lejos de tomar al toro por los cuernos y enfrentar a la sociedad para que comprenda la gravedad de la situación, quieren recurrir a las mismas soluciones negligentes de sus predecesores. Olvidémonos por un momento de la demagogia que nos dice que “todos pagan justo por pecadores”. Suena romántico. Sin embargo, es poco realista y peligroso. Poco realista porque las Casas de Bolsa entraron en una etapa de desengaño que nadie quiere invertir en ellas, aunque el Papa lo certifique o lo recomiende, ya que los afectados son mucho más de lo que se piensa o estiman y cada día, que parecen enturbiarse más, estos conflictos son una mina de oro para abogados e interventores, como los choques para los latoneros. Los carroñeros se ven por todas partes esperando la oportunidad de sacarle provecho al desvalido, pero a si es y siempre a sido igual ya que el que debe no quiere pagar sus deudas se afianza en que en la coyuntura de la crisis que viven sus prestatarios que son por supuesto las casas de bolsa y la sociedades de corretaje de títulos valores las que si tienen las que sí son las que están en la obligación responderle a sus colocadores de fondos naturales. Hay algunos que buscan atajos como de emigrar sus operaciones a otros países como Panamá, pero lo que hemos confiado en el célebre eslogan de democratizar los mercados de capitales venezolano para prestarles el servicio a los pequeños y medianos inversionistas mas nuestros clientes tradicionales que han quedado SIN CAPACIDAD DE ASOMBRO y en fin los mercados de capitales han muerto y lo que está muerto no existe.
Email del Autor:
cedros@hcb23.com
Página web del Autor:
http://
Enviar este artículo por email