No puede decirse que el capitalismo ni cualquier otra forma de opresión y explotación laboral, personal o doméstica, sean precisamente una fuente de justicia, equilibrio, armonía o amistad, desde luego. Ahora bien, el proceso de evolución-corrupción del Sistema dominante hasta caer en lo que estamos viendo en nuestros días, cómo desde aquel lejano pequeño taller gremial evidencia se ha ido llegando a una situación extrema como la presente donde se hallan unidos en un frente único el la explotación de los trabajadores, la explotación de la mujer, el fanatismo dogmático activista de las iglesias.También en la convivencia entre sexos se ha deteriorado desde el sistema patriarcal al machismo asesino quue es noticia diaria en el mundo.
Toda situación extrema no es posible sin fanatismo y sin el extremismo como método. ¿Por qué este método? Pregunten cómo sería posible el neoliberalismo sin él. Esta forma de estructurarse la economía y todo lo que gira a su alrededor, precisa fundamentarse en fórmulas extremistas. Necesita de la intolerancia y la persecución al disidente. China es un modelo perfecto de cómo la bestia capitalista se ha sabido camuflar mucho mejor disfrazada de comunismo que en sus versiones originales de los países occidentales que se disfrazan de defensoras de los derechos humanos. El tener tras sí estos últimos países una tradición liberal, luchas obreras de siglos y el haber conseguido arrancar derechos a fuerza de huelgas y muertos,obliga a guardar un poco las formas (cada vez menos, a la vista está), lo que difiere bastante de las experiencias chinas. Allí la larga tradición de servidumbre más represión hace fácil el desarrollo de la bestia. Resultado: el número de ricos ha crecido espectacularmente.
Por tanto nos hallamos ante enemigos de la justicia social, de la vida, de la mujer y de las libertades todas formado por extremistas unidos por el parentesco ideologíco y el egocentrismo y motivados por el más primitivo deseo de poseer, tener, dominar, atar a sus semejantes para extraer de ellos energías diversas: riqueza, placer, reconocinmiento social y otras de esa índole. A diario sobran las muestras.
Las cabezas del monstruo.
Las llamadas sociedades de inversión de alto riesgo representan para el neoliberalismo una de esas aludidas fórmulas extremistas aplicadas a la economía. Abrumadoras inversiones contra todo tipo de criterios éticos, ecológicos, y de transparencia en las propias cuentas en su juego de póquer multinacional interbancacario nos dan idea de hasta qué punto arrasan con esos criterios y desoyen el clamor de un mundo atrapado en sus redes cada vez más tupidas y más extensas defendidas por medios cada vez más sofisticados y difíciles de enfrentar. Estos tres pilares: ausencia de conciencia ética, fundamentalismo y militarismo son el alma de la globalización.El capitalismo neoliberal militarista es consciente de que es preciso asentar bien esos pilares en la conciencia de las gentes mediante estrategias de pedagogía popular que le aseguren la paz social (o sea la impunidad de sus infinitos crímenes), y por ello recurre en occidente a lasdoctrinas de las iglesias falsamente cristianas, y corromple los medios culturales y la televisión, la educación, los políticos y los sindicatos. .¿Consecuencias? Iglesias cada vez más fanáticas y agresivas, desinformación y mediocridad televisiva, deterioro de la educación pública y fortalecimiento de la privada, tal como sucede en la medicina y es tendencia general de los estados. Entre tanto es preciso una política conservadora, pero no simplemente conservadora, sino el fundamentalismo político. De ello dan buenas muestras los auges del fascismo en Europa amparados por iglesias y capitalismo neoliberal, el creciente poder del sionismo y su hermano siamés el capitalismo norteamericano.
Todo esto no podría existir en los pueblos a nivel mundial, o al menos a un nivel suficientemente amplio, de existir un sentido desarrollado de la conciencia personal, una idea inequívoca de la igualdad, la justicia, la hermandad,la libertad que nacen de o conducen a la unidad. Estos son, uno por uno , los elementos de liberación contra los que arremete con más saña el neoliberalismo y sus secuaces. Saben que su aplicación significa el fin de su reinado.
La experiencia histórica ha demostrado de sobra que aquellos principios de alto contenido explosivo para el mundo fanático son descafeinados y esgrimidos por los poderosos como auténticos, pero no son más que palabras en manos de unos y otros, incluso en manos de los que dijeron ser sus representantes revolucionarios .Nunca se favoreció en los pueblos el desarrollo de esos principios porque su puesta en práctica significa poner en cuestión todo sistema de dominación, toda idea de desigualdad, toda forma de individualismo insolidario,todo fanatismo ideológico. Y los gobiernos sin excepción evitan que esto suceda, por eso arremeten cada vez con más saña hasta contra las libertades formales, se afanan en crear divisiones entre las gentes, arruinan las naciones con inversiones en bancos que desaparecen en paraísos fiscales, expulsan libremente al paro forzoso, bajan los salarios, hipotecan de por vida a la gente y la amordazan así por miedo a perder el empleo, destrozan la riqueza de los países con guerras. Tan solo en España alrededor de veinte mil millones del gasto militar y de los los seis mil millones dedicados al clero supone para cada trabajador un desembolso anual de 1052 euros en plena crisis (para muchos el salario de dos meses).
Mantener estas estrategias de tensión de diverso tipo hacia los pueblos, exige ciertos mecanismos que interfieran y bloqueen toda tendencia contraria a los intereses del poder capitalista.
Mecanismos de control mental y represión social:
-Mediocres sistemas educativos públicos para crear mentes sumisas y pobres que garanticen sin problemas el relevo generacional.
-Sistemas financieros fuera del control de los parlamentos.
-Medios de comunicación amordazados que adormezcan, entretengan y desinformen o deformen los hechos.
-Encargados de sectas, o policía religiosa que se encarga de que no se ponga en cuestión la hegemonía de las iglesias oficiales subvencionadas con dinero de todos.
-Sistemas progresivos de control policial y administrativo sobre las personas y sus movimientos a fin de disponer de cada uno del mayor número posible de datos, que serán registrados en lugares seguros.
-Fuertes ejércitos que prevengan remotas iras populares ante las crecientes injusticias de los ricos contra los pobres manifiestas en la agresión a los países de Oriente, principal causa del terrorismo.
-Un poder judicial dependiente de los intereses de los poderosos, y ,por tanto, fácilmente corrupto.
Todos estos mecanismos que se mencionan no son los únicos, pero sí esenciales para que funcione esta maquinaria mundial de destrucción de recursos naturales, riqueza social, libertades, puestos de trabajo,y otras cosas más que no hacen más que evidenciar que se pierden las conquistas sociales conseguidas en siglos, que involucionaron los parlamentos y que la política no es ya otra cosa que el modo de manipular pueblos para que se realicen los planes empresariales de los grandes tiburones de la industria y las finanzas.
¿Dónde comienza la revolución?
¿Dónde hallar esa energía que haga capaz a cada persona de asumir y practicar en su vida y en su entorno la libertad, la justicia,la unidad, como algo natural y llevar la fraternidad como bandera? Sin duda que de la fuentes espirituales, porque si algo nos quedó claro es que no sirve de nada reclamar fraternidad o manifestarnos por la paz mientras sintamos rencor contra alguien; reclamar justicia ,si dejamos que otros hagan por nosotros lo que nosotros somos capaces; reclamar igualdad o unidad, si somos machistas ;reclamar libertad si somos intolerantes y nos gusta dominar.
La batalla que se tiene que ganar comienza en la conciencia, o no se ganará nunca.Esto puede tardar en ser admitido por una persona anclada al materialismo,atrincherada en las viejas ideas de revolución social, pero la energía necesaria para transformarse a sí mismo es imprescindible, de orden espiritual y opuesta a todas las formas del materialismo y de opresión. Se conecta con ella al cumplir los mandamientos de la vida dados a Moisés y el Sermón de la Montaña del Cristo, el más perfecto programa revolucionario.Para muchos, simplemente del carpintero de Nazaret. Para otros, de nuestro Redentor y Libertador. Para todos, del Ser más puro que pisó este Planeta que encarnó para enseñarnos el modo de salir del atolladero de lo humano inferior: El Sermón de la Montaña, del que las iglesias llamadas cristianas hace milenios que renegaron.
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