LA CONDICIÓN DEL MUNDO EN EL SIGLO XXI
Las relaciones multiculturales mediante los dos grandes fenómenos de las migraciones y los medios de comunicación han servido para ayudarnos a conocer mejor la condición humana en el conjunto mundial, que es ese conjunto de actitudes en diferentes campos que mantenemos los unos hacia los otros independientemente de las excusas ideológicas, religiosas, económicas o de cualquier otra índole que vienen siendo utilizados para justificar aspectos tan duros como los siguientes:
- Desigualdad económica y social.
- Desprecio hacia la mujer y la infancia
- Desprecio hacia los ancianos, incapacitados y viudas.
- Existencia de un ejército de parados en aumento irremediable.
- Prepotencia de castas de poder político, económico, militar y religioso que dictan el modo de vivir y determinan las condiciones de existencia de poblaciones sumisas en su mayoría.
- Represión educativa, cultural y mediática.
- Prostitución.
- Tráfico y trasplante de órganos organizado.
- Auge del militarismo.
- Represión y explotación de los pueblo originarios.
- Tendencia creciente hacia redes de estados policiacos mundiales, y aumento de la intolerancia hacia el pensamiento y las culturas opuestas a los dogmas del Poder sea religioso o laico.
- Sobreexplotación de la Tierra, causa de cambio climático y origen del envenenamiento creciente de los cultivos, el agua y la atmosfera.
- Aparición y auge del terrorismo como respuesta a casi todo lo anterior.
- Negación de derechos a los animales, comenzando por el derecho a la propia vida.
Vivimos continuas guerras y amenazas de más guerras, injusticias, pobreza creciente, manipulación de la información, agobiante control personal, crisis económica, hambre, migraciones forzosas, existencias de campos de refugiados, creciente número de muros de separación en todas partes: unos físicos, otros sociales, otros religiosos y culturales... Y seguimos matando y torturando animales para consumo, para experimentar con ellos o por simple diversión.
Estamos obligados a preguntarnos, ante tal relato de calamidades, qué es lo que hay en las mentes y corazones de esta humanidad donde a los dirigentes les es posible provocar la ruina del Planeta y de sus habitantes-humanos o animales- mientras vemos la poca resistencia que los dirigidos, las víctimas racionales, ofrecen, y hasta cómo colaboran activamente en cavar su propia tumba. Todo esto se manifiesta en pasividad resignada, en complicidad íntima, o en respuestas de violencia o con manifestaciones pacíficas que sólo puntual y transitoriamente hacen retroceder en apariencia a los que detentan el poder, hasta que este ejerce el control sobre los dirigentes de minorías discordantes e introduce elementos correctores para mejorar aún más la posición intolerante y dominante a nivel mundial, más allá de los localismos de las reivindicaciones. El Poder mafiocrático es consciente de la dificultad que tienen los pueblos para ejercer presiones multinacionales, reducidas hoy por hoy a reivindicaciones económicas sectoriales. Estamos obligados a preguntarnos qué clase de sopor mortal invade las conciencias de las mayorías para que no se dé la respuesta que tan dramática situación mundial parece estar exigiendo.
Creo honestamente que se libra una peligrosa carrera entre una humanidad con la conciencia dormida y unas minorías de enemigos de la humanidad cada vez más organizados entre sí y con más poder destructivo a los que sólo cabe oponerse mediante el despertar de la conciencia a valores superiores de altruismo, bondad, compasión, cooperación, tolerancia, respeto, amor en suma por lo existente y los existentes. Esta carrera es decisiva para cada uno y para la actual humanidad. Se gana o se pierde. Se gana, y se eliminan de este mundo progresivamente todas las formas de injusticia y los venenos que aquí y se denuncian -y otros de naturaleza semejante- o se pierde, y la humanidad va al precipicio al que nos encaminamos vertiginosamente si no reaccionamos uno por uno eliminando en nosotros primero y actuando en consecuencia después todo aquello que consideramos pernicioso para la humanidad. No hay otra.
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