Moscú ha decidido, en su nueva doctrina militar, que la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es un peligro para Rusia. En cambio, la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, sostiene que no hay nada qué temer. Algunos analistas consideran que el peligro ha pasado, a lo mejor por la simpatía que inspiran el presidente estadounidense Barack Obama y el cándido ruso Dmitri Medvedév. Podía pensarse más en una agresión contra los rusos en el pasado, por ejemplo con Richard Cheney en la vicepresidencia estadounidense, y muy cargado a la extrema derecha. Con el bushismo, sin embargo, no había seducción ni estafa. Con los de ahora, no es del todo ilegítimo preguntarse si no proceden con un estilo a lo Butch Cassidy y el Sundance Kid, un estilo seductor, simpaticón y completamente estafador a la vez.
Rusia ha dicho que, en caso de sentirse amenazada, colocará misiles Iskander en el enclave de Kaliningrado, lo que hace poco reiteró el ministro ruso de Defensa, Anatoli Serdiukov. Entre marzo y abril, junto con 100 técnicos estadounidenses, podrían llegar a suelo polaco misiles Patriot, con capacidad para interceptar misiles de mediano y largo alcance: parece falso que con la administración Obama haya cambiado de parecer Washington, orientándose hacia el sur de Europa, a la que por cierto golpearon -en Grecia- especuladores estadounidenses como el omnipresente George Soros, casi dueño de Albania. Los polacos en ingún momento se han referido a Irán, sino que han expresado un supuesto temor por la "influencia rusa". Las oleadas antirusas son frecuentes en Polonia: consisten, por ejemplo, en golpear a hijos de diplomáticos rusos en las calles de Varsovia. Los polacos, sin tapujos, han apoyado a las fuerzas más antirusas en Georgia y Ucrania. Dentro de poco, en junio, se llevarán a cabo en el Báltico (Estonia) ejercicios militares con la participación de estadounidenses (500 tropas), ejercicios que podrían extenderse luego a Letonia. Nadie menciona a Irán en estos países, sino que lo que ha estado en el aire es una franca animadversión hacia Moscú.
La OTAN llevará a cabo maniobras militares en el Artico noruego, clave para acercarse a la región rusa de Murmansk. Lo preocupante es el número de tropas involucradas, ni más ni menos que 9 mil, de 14 países.
Washington ya ha dicho claramente que la "influencia rusa" -otra vez- en el Báltico no le gusta. ¿Disputa por el Artico? No es exactamente lo que parece. No es, en todo caso, el camino que lleva a una eventual agresión contra Teherán.
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