pues está visto que en este mundo no hay un tonto para un remedio y que hay más golfos de la cuenta. Si no que se lo digan a la Organización Mundial de la Salud que se ve obligada a realizar una auditoría externa –según informó a los medíos un portavoz de la OMS- para evaluar su estrategia frente a la pandemia de gripe A, después de que sus previsiones se hayan desinflado y algunas voces les acusaran de exagerar el peligro del virus H1N1 por presiones de la industria farmacéutica.
Vamos que, a costa del susto de muchos, algunas empresas se han podido poner las botas subiendo los ingresos por ventas de vacunas, ante lo que se presentaba como algo similar a las bíblicas plagas de Egipto.
Tengo la suerte (o la inconsciencia) de no ser un hipocondríaco. No me cuento entre los que temblaron ante el estornudo del vecino, ni me privé de besar a una amiga por miedo a ponerme griposo. Pero seguro que muchos se dejaron llevar por el temor, aunque trataran de disimularlo. Ahora, si la auditoría confirma la manipulación, se debería pedir indemnización por daños y perjuicios a quienes se frotaban las manos viendo cómo se firmaban contratos millonarios, mientras los demás perdían el resuello de puro temor a enfermar.
Naturalmente, no culpo a quienes trataron de evitar males mayores y gestionaron la adquisición de vacunas, sino a quienes, con el amparo de una supuesta ciencia, manipularon a la OMS y jugaron con toda la humanidad en beneficio propio.
¿Sabemos finalmente lo ocurrido? Pues, la verdad, tengo mis dudas, como las tuve cuando me pretendían “acollonar”.
Salvador Enríquez
e-mail: senriquez@portalatino.net
Este texto aparcerá en la columna “Pensando en...” en LA HOJA DE VALLECAS (febrero 2010)
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