pues no acabo yo de ver que se cumpla ese principio, no solo moral sino jurídico, en el “caso Roldán”. Ya saben, aquel que fuera director general de la Guardia Civil y que se embolsó cientos de millones a base de comisiones ilegales y demás manejos desde su puesto oficial, procesado en la década de los 90 del pasado siglo por malversación, cohecho, estafa y falsificación.
Pues el tal Luis Roldán acaba de salir de la cárcel (escondido tras unas gafas de sol, cubierto por una gorra, embozado con una bufanda... quiero pensar que siente vergüenza de sí mismo) y se dice que lo hace “al haber saldado sus cuentas con la Justicia” pero resulta que del botín faltan por recuperar, nada menos, que 14 millones de euros. Él dice que no tiene el dinero, que le pregunten a otros, y pone la caca ante el ventilador para que empiece a salpicar, o como el calamar que lanza la tinta para evitar ser descubierto. No es mala treta, aunque conocida, pero algunas investigaciones hacen referencia a que posee un piso en el lujoso centro de París, una villa en las Antillas francesas y diez millones de euros.
Entonces, me pregunto desde mi absoluta ingenuidad, ¿cómo se puede entender que hayas saldado una cuenta si no has desvuelto lo robado? No voy a poner en duda que se habrá cumplido la ley a rajatabla al concederle la libertad, pero sospecho que hay leyes mal hechas, defectuosas, o... que pecan de ingenuidad.
Es de esperar que los sabuesos de Hacienda estén a la caza del botín, pero ¿no seria acertado, en casos como este, no conceder la libertad hasta restituir lo robado? Porque algunos pueden hacer sus cálculos y llegar a la conclusión de que no es mala inversión unos años en prisión para salir “forrao” ¡y a vivir que son dos días!
Salvador Enríquez
e-mail: senriquez@portalatino.net
Este texto aparcerá en la columna “Pensando en...” en LA HOJA DE VALLECAS (abril 2010)
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