APROXIMACIONES CRITICAS AL CONCEPTO MENTE
Por M. E. Sergio Herrera Juárez
Resumen
La mente es un constructo que a lo largo de la historia ha tomado una importancia relevante hasta volverse un término común entre las personas, y que a veces se utiliza de forma indiscriminada para describir diversas causas. Lo cierto es que ante los eventos que impactan al ser humano, cuando no se encuentra respuesta alguna se usa la frase “Seguramente lo que tienes debe ser mental”.
¿Qué es lo mental? Si utilizamos el razonamiento anterior, podemos inferir que cuando el ser humano tiene o padece algo que no tiene respuesta o explicación se le atañe a la mente. Por lo tanto el constructo mente puede referirse a lo que no tiene explicación o bien es desconocido, inclusive toma características relacionadas con la superchería y la magia. De esta manera se pueden ir describiendo o adjuntando una serie de síntomas que tienen que ver con lo mental.
Orígenes del constructo mente
Rene Descartes (1596 – 1650) brillante pensador racionalista estaba en contra de los postulados heredados por parte de la iglesia que sostenían la existencia del alma como sustancia primigenia del ser humano y por lo tanto era la que provocaba el destino de los hombres. Mencionaba que las cuestiones relacionadas con la existencia del alma le atañían a Dios y las cuestiones científicas son referentes al hombre; inclusive, a partir de un análisis personal llegó a pensar en la existencia del alma, y al tratar de localizarla infirió que ésta, se ubicaba en la glándula pineal y que ahí se ejercía la conexión directa con la parte material (el cuerpo). Sin embargo estaba en desacuerdo en que el alma rigiera el destino de los hombres. Al cabo de reflexiones continuas acerca de la existencia del alma, finalmente llegó a la conclusión que este ejercicio racional que hacia, no lo llevaba a través del alma, sino por medio del pensamiento (cogito)
El profundo estudio de Descartes lo llevo a la conclusión de cambiar el término alma por el constructo mente, al mismo tiempo los avances fisiológicos de esa época no encontraban relación alguna entre lo fisiológico que era lo observable y el alma o mente que eran o son intangibles. De esta forma, varios filósofos y científicos heredan este dualismo que Descartes retoma y lo adapta a su pensamiento para definir que existe una parte inmaterial llamada mente y una parte material conocida como cuerpo, este postulado se conoce como dualismo cartesiano. No obstante, en la obra de René Descartes lo único que resalta es el cambio de constructos, porque al igual que el alma, la mente tampoco tiene una definición, o por lo menos una conceptualización científica que marque un punto de partida claro para referirnos a lo mental.
Este término lo hemos arrastrado hasta el siglo XXI sin saber sus alcances o limitaciones como tal, es decir ¿hasta dónde llega lo mental? Inclusive hasta nuestros días todavía existe la creencia o “tradición dualista cartesiana” de mente – cuerpo, como si pudiéramos separar cada uno y unirlos de nuevo conforme lo necesitáramos. A partir de los postulados cartesianos, el constructo mente se utilizó tanto por filósofos como por científicos, en un principio, probablemente para marcar una separación clara entre la iglesia y la ciencia, en esos momentos insípida, lo interesante es notar que el constructo se ha ocupado indiscriminadamente hasta generar más preguntas que respuestas.
El Encéfalo es lo que existe
Con un peso aproximado de 1,500 Kg. y encargado de realizar todos los procesos relacionados con la vida misma, existe el encéfalo (dentro de la cabeza). A su vez, compuesto por tres órganos vitales, el bulbo raquídeo que tiene que ver con los movimientos involuntarios, el cerebelo, que se encarga del equilibrio y de los movimientos voluntarios, y el cerebro que está dividido en dos partes, hemisferio derecho e izquierdo, se encarga de recibir información a través de los órganos de los sentidos y establece conexiones estrechas entre procesos tan importantes como la memoria, el lenguaje, el razonamiento y todos los procesos de orden cognoscitivo.
Este órgano de cuerpo grisáceo es el encargado de procesar toda la información que recibimos a través de los receptores del cuerpo mejor conocidos como sentidos. Las ideas de los pensadores y filósofos empiristas no eran tan descabelladas al referir que la información primera que captamos es por medio de nuestros sentidos. Procesos como lenguaje, motivación, emoción, pensamiento, anticipación, memoria, tienen que ver directamente con la actividad encefálica, claro, es inherente la actividad psicológica pareada la mayor parte del tiempo con el medio ambiente y/o el factor social.
Como se puede notar, hasta este momento podemos ubicar que existe actividad simultánea a nivel biológico, psicológico y social y no estamos escindidos entre lo material e inmaterial. Y aunque mi comentario pueda sonar muy positivista, esta actividad simultánea cumple con las características de ser observables, medibles y cuantificables.
El Encéfalo ¿Sustancia inmaterial?
Evidentemente no podemos percibir directamente que es lo que ocurre en el encéfalo cuando está en actividad, por ejemplo, cuando se hace ejercicio, no medimos cuántos impulsos eléctricos, intercambios bioquímicos y hormonales ocurren de manera simultánea en ese preciso momento. Lo que es evidente es que ocurre, y gracias a todo este proceso que acontece en milésimas de segundos, podemos realizar diversas actividades así como disfrutar de la vida.
Ante cualquier evento, el encéfalo en estado saludable envía señales que básicamente tienen que ver en un principio con la protección del mismo, esta es una cuestión evolutiva, por cierto, el desarrollo de nuestro encéfalo fue el que marcó la diferencia entre los homínidos que compitieron contra el homosapiens sapiens y se fueron extinguiendo.
A pesar de no poder observar directamente, como en caja de cristal, todas las funciones que nuestro encéfalo realiza, se puede constatar el hecho a través de lo que conocemos como Psicologia. Efectivamente, los procesos psicológicos evidencian gran parte de los procesos encefálicos, es decir, cada momento que exteriorizamos actividad psicológica, simultáneamente ocurre actividad encefálica.
Al parecer todo esto que hemos abarcado, está muy lejos de lo que llamamos “mental”.
Lo mental
Alguna vez en un curso de neuropsicología que tomé, escuché la brillante cátedra del Mtro. Alejandro Escoto, en la cual realizó un planteamiento muy interesante acerca de la mente; él preguntaba ¿Qué es la mente? ¿Qué es lo mental? ¿Dónde está la mente? Estos cuestionamientos me hicieron reflexionar hasta generar las siguientes ideas:
Supongamos que exista la mente… ¿En qué parte del cuerpo estaría? Mi inferencia inmediata dice que se encuentra en el encéfalo… ¿En qué zona se ubica? ¿Cuales procesos encefálicos están comprometidos con ella? ¿Qué sustancias intervienen en su uso?
Si tuviéramos respuestas a estas y muchas mas interrogantes relacionadas con el tema, los médicos ya tendrían un tratamiento para “lo mental”
Tal vez estos cuestionamientos suenen un tanto positivistas, lejos de fenomenológicos, sin embargo, los acontecimientos que son observables medibles y cuantificables recaen directamente en los procesos psicológicos y encefálicos. Es tiempo de nombrar a los hechos por su nombre, al constructo mente en realidad se le puede llamar Psicologia.
Interacción Biopsicosocial
Dentro de la interaccion biopsicosocial ubicamos los siguientes puntos
Eventos externos: Factores ambientales, culturales y sociales.
Eventos internos: Condición a nivel fisiológico, puede ser generado por eventos externos.
Procesos Encefálicos y fisiológicos: Ocurren intercambios a nivel bioquímico y hormonal, activados por impulsos nerviosos. Además de una aceleración importante a nivel somático.
Procesos Psicológicos: Superiores e Inferiores, como la sensación, percepción, inteligencia, memoria, aprendizaje, pensamiento, lenguaje, motivación, emoción, cognición y atención, entre otros.
Mente: ¿En qué parte del proceso está?
La interacción biopsicosocial es cíclica y se presenta de manera simultanea, por lo cual genera interdependencia entre cada una de las esferas, es decir, los hechos fisiológicos, psicológicos y sociales son inherentes y no podemos omitir uno sin que ocurra el otro.
Por otra parte queda “la mente” que aun no podemos ubicarla dentro de las tres esferas y precisamente no sabemos cuando ocurren su procesos, si es que existen.
La mente, un constructo de hechos específicos, tal vez para un área especifica
El presente articulo no intenta desprestigiar al constructo mente, lo que intenta, es ubicar los hechos en los cuales puede ocuparse. Como analizamos anteriormente, hay una gran diferencia entre los procesos encefálicos y psicológicos que ocurren de manera simultánea y la mente.
Lo cual deja una interrogante de orden filosófico acerca de la mente:
“Si la mente existe, en qué nivel se puede estudiar”
A nivel psicológico necesitaríamos saber dónde se puede ubicar, si es un proceso de orden superior o inferior, cuál es su función y desempeño, entre otras incógnitas. A nivel encefálico, surge la duda en cuál es su localización, si es dinámica o estática, qué neurotransmisores y hormonas intervienen al activarse y por lo tanto cómo puede habilitarse o rehabilitarse.
Sinceramente considero que el estudio del constructo mente, probablemente puede ser utilizado en áreas como la filosofía y la cosmología en donde puede tener dimensiones neutras relacionadas con abstracciones y procesos orientados hacia el pensamiento y la contemplación del mundo y los seres vivos. Sin embargo esa es sólo mi opinión y dejo a consideración la autocrítica al lector.
Artículo escrito por:
Sergio Herrera Juárez
Maestría en Educación
Lic. en Psicología
Especialidad en Nuevas tecnologías aplicadas a la educación
Diplomado en Neuropsicología infantil
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Email del Autor:
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