Son empresarios a quienes les quitaron campos y un avión y les dieron como pago los predios del Golf.
Carlos Paillet
De nuestra Redacción
cpaillet@lavozdelinterior.com.ar
Dicen haber sido exitosos empresarios ganaderos –propietarios de grandes extensiones de campos en Santiago del Estero y de un avión– que fueron “despojados” de sus bienes durante la dictadura militar, al calor de dudosos negociados que se operaban en la cocina del terrorismo de Estado con esta clase de prisioneros.
En este caso, las derivaciones judiciales han puesto en vilo a una parte de la comunidad de Alta Gracia afincada en costosas casas edificadas en terrenos del viejo Golf Club de esa ciudad.
Los protagonistas de esta historia son los hermanos Iaccarino, oriundos de La Plata, quienes desde hace muchos años, y en distintas instancias judiciales, reclaman como propias nada menos que 28 hectáreas del Alta Gracia Golf Club, muchas de ellas hoy edificadas con residencias que, en algunos casos, llegan a cotizarse en más de un millón de dólares.
Rodolfo (64), Alejandro (63) y Carlos (61) Iaccarino avanzan con fallos judiciales del fuero penal y civil, como así también con certificaciones notariales que los favorecerían en su demanda sobre los predios del Golf Club.
Alejandro Rómulo Iaccarino resumió, en distintas charlas telefónicas con LA VOZ del INTERIOR , el entramado de esta larga novela.
Luego de ser detenidos en 1976 por grupos de tareas, estuvieron cautivos en los centros clandestinos de detención Coti Martínez y El Infierno, en Lanús, entre otras dependencias policiales y del Ejército.
Iaccarino relató que en 1977 una empresa italiana, Equino Química, les compró el campo de Santiago del Estero y el avión a un precio vil, a cambio de la promesa de ponerlos en libertad.
Identificó entre los operadores de esa firma a “Vicente García Fernández”, un paraguayo que se desempeñaba como administrador de la Compañía de Tierras y Hoteles de Alta Gracia, luego quebrada.
Como pago de los bienes, agregó Iaccarino, se les entregaron el campo de golf y 21 lotes colindantes a ese terreno, que por entonces no estaban edificados y, de hecho, tenían un valor monetario mucho menor al actual. “Si se realiza la operación, ustedes salen”, recuerda Iaccarino que le dijeron los compradores.
Este tema comenzó a tener difusión en julio de 2008 por el periódico Nuevo Sumario, de Alta Gracia, que dirige el periodista Jorge Conalbi.
VERDAD HISTÓRICA. En el juicio por la Verdad Histórica de lo ocurrido durante la dictadura, que se celebró en un Tribunal de La Plata, los hermanos Iaccarino relataron sus padecimientos y los despojos de los que fueron víctimas.
Ése fue el puntapié inicial para reclamar, también en un juzgado platense, la posesión de la cancha de golf y de los referidos lotes.
Los damnificados, según admitió a este diario el abogado cordobés Ariel Castoldi, que patrocina a Alejandro Iaccarino, cuentan con documentación clave, como una cesión de los bienes firmada por el propio García Fernández y una escritura de “certificación” de la propiedad refrendada por el escribano Adolfo Barceló (ya fallecido).
“Lo que se está clarificando en un juzgado de La Plata, en donde se ventilan los juicios de lesa humanidad, es que en una oportunidad los hermanos Iaccarino tuvieron un derecho de propiedad” sobre esos bienes que desde hace décadas explota la entidad civil de Alta Gracia, aclaró Castoldi. Y agregó: “Más allá de que ellos fueron despojados de sus bienes y recibieron esto como contraprestación, habrá que ver quién tiene mejor derecho; ése será el propietario y en este caso creo que tienen mejor derecho los hermanos Iaccarino”.
A todo esto, la Asociación Civil Alta Gracia Golf Club sufrió un revés en la Justicia, en su intención por iniciar las medidas preparatorias para un proceso de usucapión, en un caso que tramita el juez subrogante de Alta Gracia Emilio Drazile (es fiscal pero reemplaza a la jueza Graciela Vigilanti). La sentencia fue festejada por los Iaccarino.
El presidente del Alta Gracia Golf Club, Javier Ruarte, dijo a este diario que no conocía la aludida sentencia (de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial 5ª de Córdoba) y que no tenía comentarios para hacer.
SIN CONTROL. Castoldi comentó que muchas edificaciones en terrenos del Golf se levantaron “sin control de registros” y que se trató de repartos “entre amigos” en función de que, creían los nuevos habitantes, los Iaccarino no tenían posibilidades de que prosperara su reclamo en la Justicia.
“Eran particulares que estaban en pleno conocimiento de la situación”, relató el letrado. Ratificó también que hay una escritura que “reconoce la cesión” de los inmuebles a esas tres víctimas de la dictadura militar.
UN CAOS EN CIERNES. “Todo esto es nuestro desde que se firmó la compraventa”, dijo Iaccarino, y recordó que cuando vinieron a Alta Gracia a reclamar, “los echaron”, lo que los movió a recurrir a la vía judicial. Como muestra de los valores que se manejan, comentó que en el predio reclamado se construye una mansión que rondaría los “dos millones de dólares”.
“El problema lo tienen los que están (viviendo) dentro del Golf Club. Ahí hay un problema relativamente grave y queremos que se sepa de este caos que se va a producir”, adelantó.
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