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Resumen: Casi a diario leemos en la prensa local e internacional sobre la violencia doméstica y parece ser que nos hemos dejado llevar por las fuerzas de arrastre sociales y hemos caído en el hábito. Personalmente tengo un refrán de mi cosecha que dice “adáptate pero no te habitúes”, la adaptación por ser dinámica supone cambios, pero el hábito al ser pasivo, nos consume y caemos en la dejadez y la peligrosa indiferencia.
Casi a diario leemos en la prensa local e internacional sobre la violencia doméstica y parece ser que nos hemos dejado llevar por las fuerzas de arrastre sociales y hemos caído en el hábito. Personalmente tengo un refrán de mi cosecha que dice “adáptate pero no te habitúes”, la adaptación por ser dinámica supone cambios, pero el hábito al ser pasivo, nos consume y caemos en la dejadez y la peligrosa indiferencia.
Espantosamente vemos la violencia y simplemente comentamos sobre ella, muchas veces sin ponernos a analizar como comienza una secuencia de acontecimientos que deriva finalmente, en la humillación y el ataque físico, moral, espiritual, sexual y social de la persona que en algún lugar del planeta alguien clama que ama. ¿Cómo comienza este proceso? Como inicio tiene la duda, que se basa en la propia inseguridad, sin límites, sin bases del agresor. El agresor no puede sostener una correlación real entre la fantasía y la realidad, su única base es su amarga duda, en un pensamiento que logra destruir la existencia de si mismo y de la pareja que sufre sus consecuencias directas o indirectas.
Manifestando que es por su amor y queriendo mantener a su lado un objeto una posesión, desde su mente enfermiza constantemente devalúa a la persona que tiene a su lado. Para ello recurre a todo tipo de calificativos, todos ellos encaminados a disminuir la autoestima, mermar lo más posible la autovaloración y siempre defendiendo su actitud, ocultándola, bajo una mascara de falsas pretensiones de gran amor, de necesidad e inclusive de sacrificio. Así va intentando y muchas veces logra poco a poco, matar el verdadero sentimiento que inicialmente construyo la relación. Utiliza su agresión como respuesta a su propia frustración, de no llenar las expectativas auto impuestas o aparentemente requeridas por su pareja. El frustrado y enfermizo ser se dedica a infringir el mayor daño posible al ser que dice que ama, queriendo luego repararlo con unas cuantas disculpas o con promesas vacías , como enfermo al fin es incapaz de ser honesto y pedir perdón.
Mientras la celotipia continua, la violencia de verbal se va tornando en física, lo que llena de vergüenza a la victima, por lo reconocible, la victima intentara disculparlo constantemente fingiendo “accidentes “, negligencia o descuido y entre disculpa y disculpa, su mente se confunde y comienza a creer que es culpable del coraje que expresa su pareja, o llega a pensar que de alguna forma es la causante, he escuchado muchas veces a victimas decir que se lo merece, que con él o con ella, aprendieron a portarse “ bien “ o de la forma “moral “ que debe ser, pueden la victimas llegar a creer que el victimario tiene razón y por lo tanto debe ser obedecido.
La rabia, el dolor, la impotencia, y el deseo interno de disminuir el dolor moral, que le infringe constantemente, la persona de la cual, en teoría debería recibir cariño, seguridad, apoyo y en cierta medida protección, le obliga a aceptar, una serie de actitudes negativas, sensaciones que le corroen el alma, por el dolor espiritual que le causan las acusaciones y las agresiones físicas y psicológicas. Llegando a crear una fantasía, en la cual, le entrega al agresor (ya no se le debe llamar pareja) todo lo que pide, aunque en la práctica muchas veces no se sabe que es exactamente lo que el quiere, hoy le pide amor y al día siguiente le ultraja sexualmente, hoy le pide cariño y al día siguiente le acusa de serle infiel, hoy pide sumisión y ostracismo y mañana le parece que eso es muy poco.
Si la asociación (no le llamen relación por favor) continua por ese camino, es obvio entender, que se encuentra próxima a la destrucción y concluirá sin lugar a dudas en un solo camino, en el odio entre dos personas que a lo mejor alguna vez se amaron. Tan solo existirá una posibilidad de cambio y es donde el agresor o la agresora logren aceptar su comportamiento y comprenda su equivocación y busquen ayuda profesional
El mayor escollo seguirá siendo el deseo del agresor de mantener a su pareja bajo su absoluto, para ello escudriñará cada acto de su asociado muy detenidamente y al detalle, buscando atraparle en alguna mentira o imaginado acto inmoral
La terapia en este tipo de trastorno consiste en auscultar cual es el componente biológico, analizar cuan fijado esta el agresor en el pasado, en que época de su pasado y con quien lo relaciona, confrontarle con su realidad, que no necesariamente es la realidad del otro. En este tipo de tratamiento, se utiliza la farmacoterapia y técnicas para lograr que el paciente acepte su realidad y asuma su responsabilidad de mejorarse como ser humano. Si te identificastes, no pierdas tiempo y busca ayuda.
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