Allí donde hay un contacto ocasional o permanente entre dos seres humanos está potencialmente instalada una situación conflictiva. Robinson Crusoe, a pesar de su lucha contra los elementos, había vivido en paz hasta la llegada de Viernes.
Por conflicto entendemos toda situación en la que: a) dos o más partes están en desacuerdo entre sí, y b) la situación es problemática para ambos. En una pareja a ambos pueden gustarles diferentes equipos de fútbol, pero ello no ocasiona problemas. Se cumple la condición a) pero no la b), y por tanto no hay conflicto.
Hay muchos tipos de conflictos. Por ejemplo, las partes pueden estar en desacuerdo en los medios para alcanzar un mismo fin (supuestamente todos los diputados buscan el crecimiento económico, aunque no coinciden en los medios para alcanzarlo), o bien en desacuerdo en los fines aunque acuerdan en los medios (dos autoridades carcelarias pueden diferir en los fines porque una se propone castigar y la otra aislar y vigilar, pero coincidir en los medios: mantener encerradas a las personas).
Los conflictos generan malestar y desvían energías productivas, pero también son estímulos para alcanzar mayor bienestar si existe la voluntad de resolverlos.
Existen algunas condiciones que predisponen el conflicto: 1) Recursos compartidos: la necesidad de repartir recursos escasos puede generar luchas de intereses. 2) Actividades interdependientes: cuanto más las personas dependan entre sí, más oportunidades habrá para que se genere un conflicto.
Cuando se instala un conflicto pueden suceder varias cosas:
a) Es negado (se intenta retrotraer ilusoriamente la situación a un momento donde aún no había conflicto).
b) No es negado pero su resolución se posterga indefinidamente a la espera que cambien las circunstancias (por ejemplo que se muera uno de los contendientes).
c) Es exacerbado (las partes se enfrentan cada vez más violentamente, con el riesgo de destruirse mutuamente).
d) Se busca resolverlo hablando y negociando (el lenguaje es el gran apaciguador de la agresividad).
e) Si hablando no resuelven nada, se recurre a un mediador (el otro gran apaciguador de la agresividad).
Pablo Cazau. Junio 2010.
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