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Sueños lúcidos y semilúcidos

Por Pcazau
Normalmente creemos que lo soñado es real, y nadie, mientras sueña, se pone a pensar “¡Bah!, es sólo un sueño”.
En ciertos casos, sin embargo, ocurre que durante el sueño tomamos conciencia de estar soñando, situación que fue llamada “sueño lúcido”. Algunos autores han propuesto utilizar el sueño lúcido como una técnica psicoterapéutica (que no debe confundirse con el “sueño despierto” de Desoille). La técnica requiere un entrenamiento especial del paciente, y podría ejemplificarse de la siguiente manera.
Frente a situaciones difíciles de la vida, Daniel se asusta mucho a punto tal de paralizarse o huir del problema sin poder enfrentarlo y resolverlo. El terapeuta entonces lo instruye para que, mientras vive una situación difícil en algún sueño, tome conciencia que es un sueño y que por lo tanto podrá controlar voluntariamente los acontecimientos: ya no se despertará angustiado porque su perseguidor se abalanza sobre él, sino que continuará soñando e instrumentará estrategias para neutralizarlo y así resolver el problema.
Según los creadores de la técnica, esto lo ayudaría a enfrentar y resolver más fácilmente los problemas reales de la vida cotidiana.
No hace mucho he descubierto una categoría intermedia entre el sueño habitual y el sueño lúcido, tal vez no contemplada por los creadores de la técnica, y que podríamos llamar “sueño semilúcido”.
Mientras en el sueño lúcido el soñante formula un juicio categórico del tipo “Esto es un sueño…”, en el sueño semilúcido emite un juicio hipotético del tipo “Si esto fuera un sueño…”. Aquí el soñante sigue convencido que el sueño es real, pero es capaz de plantearse qué pasaría si no lo fuera. Tomaré un ejemplo de mi experiencia personal.
Ayer volví a soñar lo mismo, pero esta vez con una diferencia: al experimentar la impotencia por no poder comenzar mi clase, me planteé mientras soñaba “¿Y si esto fuera sólo un sueño?”. Seguía creyendo que todo era real, pero al considerar la posibilidad que fuese un sueño por primera vez pude enfrentar la situación sin impotencia y tomar las medidas adecuadas para comenzar de una vez por todas la clase. Ya no sentía la sensación de no poder controlar la situación como en el sueño habitual.
En síntesis: en el sueño habitual consideramos que es real y no se pueden dirigir voluntariamente los acontecimientos; en el sueño lúcido consideramos que es sólo un sueño y podemos ejercer ese control; el sueño semilúcido es como el habitual porque seguimos creyendo que es real, pero, como en el lúcido, podríamos controlar los acontecimientos sobre la base de suponer que sólo se trata de un sueño.
Pablo Cazau. Agosto 2010.


Email del Autor: pcazau@yahoo.com.ar
Página web del Autor: http://miscelanea1948.blogspot.com


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