Ahora toca llorar, pero como decían los de mi generación: ¡¡¡YA, PERO Y LO BIEN QUE ME LO PASE!!!.
La historia en España se repite y caemos en los mismos errores de siempre; cuando las cosas van bien no nos acordamos que vendrán tiempos peores, y más cuando el futuro no se planifica.
Es evidente que no aprendemos de nuestros errores. Los años 90-93 tuvo para España un ejemplo claro de lo que nunca se debió de hacer, dejar la economía en manos de la construcción. Fueron años duros pero no aprendimos y en consecuencia ahora los tiempos son más difíles. Si la economía mundial va mal, pero va la española.
Deberíamos por tanto reflexionar que se está haciendo mal para que los ciclos económicos españoles vengan siempre de la mano del ladrillo y no de mano de obra cualificada. Evidentemente esto es materia política, pues ellos los que hacen las leyes y las reformas necesarias para que el capital tenga la guía necesaria y saber donde invertir. Llévamos unos años que parecía que la Industria de las renovables iba a dar un empujón al mundo del conocimiento y de la apuesta por un sector distinto al que hasta la fecha movió nuestra economía, pero como siempre ocurre en este país, ni se planificó ni se vió que podía ocurrir en el corto plazo si este tipo de industria vivía, o sus beneficios se obtenían directamente de las subvenciones del gobierno. Y no nos olvidemos que esas subvenciones se pagan a cargo de los impuestos que pagamos todos los españoles, no el gobierno de su bolsillo.
Por tanto, y de manera clara, debemos de enfocar el futuro empezando por analizar el sistema educativo, ver las necesidades futuras y entender que si vienen años de sacrificio será para bien de las futuras generaciones, de lo contrario no habremos conseguido nada y la historia se repetirá.
Email del Autor:
jkdiamonods@jorgejuanjoyero.com
Página web del Autor:
http://www.diamantesdecompromiso.com
Enviar este artículo por email