Actualmente existe en Afganistan la friolera de 700 bases militares, en su mayoría muy pequeñas, aunque las hay enormes, como la de Bagram, o la de Shinhand, a tan sólo 100 kilómetros de la frontera iraní y en un lugar desde el cual se puede atacar a Rusia. Daniel Estulin es un periodista, ciertamente un tanto alocado en su búsqueda de "conspiraciones", que ha investigado a fondo al grupo Bilderberg, de las altas finanzas internacionales, un grupo peligroso por su afán de dominio. Como este dominio no se ha logrado por la vía "civil" en Rusia -es decir, mediante todo tipo de organizaciones no gubernamentales-, Estulin sostiene que el camino puede ser otro. En efecto, según el periodista, Estados Unidos está construyendo 13 grandes bases militares en Afganistán con el propósito de atacar a Rusia. Ya se ha dicho hasta el cansancio, y para quien quiera oírlo, que lo de Al-Qaeda es un pretexto: el ex general de Marines James Jones, jefe del National Security Council estadounidense, ha reconocido que Al-Qaeda ha dejado de existir en suelo afgano y no tiene ni un centenar de miembros, mientras otras fuentes indican que los miembros de esta organización no llegan ni a 50. Barcak Obama no lo sabe, o entonces miente descaradamente, aunque sea porque cree a pie juntillas en el sueño americano que se desmoronaría si el resto del mundo no lo sostuviese. Como sea, 13 bases militares estadounidenses para atacar un buen día a Rusia no son poca cosa. Es que también hay bases militares en Irak, de donde se supone que los estadounidenses iban a retirarse paulatinamente, y en Camp Bondsteel, en Kosovo, sin contar con otras bases en Rumania y Bulgaria.
La secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, acaba de darse una vuelta por la periferia de la Federación Rusa, incluyendo a Ucrania, con el pretexto afgano. Clinton fue a meter sus narices en Azerbaidján, país en el cual, cuando era presidente, Vladimir Putin propuso aprovechar un radar para contrarrestar un eventual armamentismo iraní. Estados Unidos ni hizo caso. En cambio, Azerbaidján es un punto de paso importante para las tropas occidentales rumbo a territorio afgano, mediante la utilización de vías férreas y puertos. Un buen día, también, Azerbaidján podría servir para otros propósitos: no en balde Occidente busca el acercamiento de ese país musulmán y turcófono con Armenia.
A la señora Clinton la democracia no le interesa mucho: con tal de garantizar la complicidad azerí, la funcionaria estadounidense no tuvo empacho en llegar al aeropuerto Heydar Aliev, dirigirse al centro de Bakú por la avenida Heydar Aliev y llegar al Centro cultural Heydar Aliev. Ojalá mañana no llegue la ocurrencia de crear la base militar Heydar Aliev, porque lo que es el radar de Gabala, no interesó a nadie.
En Afganistán, las bases militares se construirían en Herat, Helmand, Balh, Khost, Paktia y Nimruz. No es buena noticia: ni para los afganos, que para colmo, según se ha descubierto, viven sobre un suelo pletórico de riquezas minerales.
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