El gobierno español esta siendo examinado por la ONU ante el desconcierto internacional que ha supuesto el acoso al único juez que en defensa de la democracia y los derechos humanos se ha manifestado abiertamente en defensa de las víctimas de la dictadura franquista que tras la guerra civil arrojó a fosas comunes a 140.000 desaparecidos.La ley de Amnistía de 1977 quiso ser una Ley de Punto Final, pero los crímenes de lesa humanidad no prescriben.Aun así algunos jueces españoles pretenden validar la ley de Amnistía de 1977,por encima de las leyes del tribunal Penal internacional que sentó en el banquillo a Pinochet.El mismo juez que lo procesó es ahora juzgado y procesado por otros jueces en España a los que Pinochet aplaudiría sin duda.Por estas y otras razones que se irán exponiendo parece natural hacerse la pregunta: ¿Es España una democracia fallida?
Noam Chomski en su libro ESTADOS FALLIDOS señala como algo que debería ser preocupante para todos la -cito textualmente- "acentuada brecha entre opinión pública y política pública".
Y creo que dice bien. El caso de Grecia, obligada por las presiones del mercado a practicar políticas antisociales que los griegos rechazan y son reprimidos por ello, es un ejemplo.En el debate entre los candidatos ingleses cara a las próximas elecciones, todos han guardado un astuto silencio sobre las medidas de ajuste económico que piensan tomar. Sabemos que tales medidas de ajuste son teleridigidas por el FMI y el Banco Mundial, los dos centros del poder multinacional que aprovechándose de los estragos de la crisis , la debilidad de los gobiernos y la corrupción financiera han encontrado el modo de intentar controlar el mundo y a los trabajadores presionando a los gobiernos para que cumplan los requisitos que estas organizaciones consideran imprescindibles: reducir salarios, aumentar la edad de jubilación, reducir las ayudas sociales, favorecer el movimiento de capitales y de industrias a nivel internacional, los ERES y el despido a la carta; reducir el gasto en educación, aumentar el presupuesto militar y todo eso que se llama "paquetes de medidas anticrisis".
¿Y en el caso de España?
Sabemos la amenaza que se cierne sobre nosotros, y suponemos que el día 1 de mayo saldrán a flote las respuestas en forma de pancartas.Pero eso no será más que una demostración más de la brecha que separa a la opinión pública de los políticos.Si esto es bien visible en los EEUU, en Gran Bretaña, Alemania y Grecia, reconocidas democracias formales para nosotros¿cómo no en España, la última en llegar? Porque cuando hablamos de España ¿hablamos de una democracia? Juzguen y valoren ustedes mismos.Porque...
Decir España es decir corrupción política.
Decir España es decir redes mafiosas que no cesan.
Decir España es decir abundancia de jueces neofranquistas o nostálgicos de la dictadura.
Decir España es decir fraude fiscal incontrolado.
Decir España es decir multinacionales arrogantes que ponen al gobierrno contra las cuerdas.
Decir España es decir bancos con insultantes beneficios multimillonarios a nuestra costa..
Decir España es decir deslocalización de industrias.
Decir España es decir fuga de dinero a paraisos fiscales de sobra conocidos.
Decir España es decir fuga de cerebros.
Decir España es decir contratos basura, despido a la carta y ERES de dudosa justificación.
Decir España es decir 20 por ciento de obreros en paro.
Decir España es decir 8 millones de pobres de diferentes escalas.
Decir España es decir subvenciones a bancos e industrias con nuestro dinero,un dinero que nunca nos va a ser devuelto y menos con intereses.Un dinero que es deuda para nosotros.
Decir España es decir cientos de miles de inmigrantes que no encuentran su sitio.
Decir España es decir que más de 100.000 trabajadores que ya se han visto obligados a emigrar, como en los viejos y malos tiempos.
Decir España es decir fracaso escolar sólo superado por Malta.
Decir España es decir República robada al pueblo que la votó en 1931.
Decir España es decir 71 años de franquismo asesino y 140.000 víctimas sin que nadie haya pedido perdón, se sepa dónde están todas y cada una, y
todavía haya que pedir permiso al juez para sacarlas de la fosa común.
Decir España es decir hipocresía religiosa de charanga, rosarios y procesiones paganas.
Decir España es decir una mujer muerta cada semana a manos de un machista.
Decir España es decir 6.000 millones que regalamos al año a la antidemocrática Iglesia.
Decir España es decir campos, costas y playas destrozadas por urbanizaciones incontroladas.
Decir España es decir turismo de baja calidad, bajo aporte al PIB y alto poder destructivo medioambiental.
Decir España es decir política bipartidista de iguales que quieren parecer distintos sirviendo al mismo amo.
Decir España es decir ninguneo de opciones políticas que representen mejor al pueblo.
Decir España es decir guerras donde nuestros gobiernos apoyan a los EEUU, la versión moderna del fascismo mundial.
Decir España es decir millones de euros para guerras que definden políticas energéticas y de poder multinacional que no tienen nada que ver con nosotros.
Muchas más cosas podrían añadirse a esta lista que los lectores podrían ir completando. Cosas que como estas parecen no tener una fácil solución y que ponen en evidencia dos graves asuntos: el papel de un Parlamento que no sirve al pueblo y la falta de organizaciones que sí le sirvan.Y no vengan a decirme que esas son los partidos y los sindicatos rosas y amarillos.
Ante tal rosario de situaciones que no encuentran el cauce para resolverse parece legítimo y natural hacerse la siguiente pregunta ¿Es España una democracia fallida?...
A usted ¿qué le parece?
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