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TÚ ERES NOSOSOTROS Y YO SOY NOSOTROS CONTIGO

Por Patrocinio Navarro
¿Puede uno juzgar y condenar sin juzgarse y condenarse a sí mismo?¿Existe un camino para encontrarse con la felicidad del inocente?

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD
Sabemos desde siempre que la búsqueda de la felicidad es una constante en nuestra especie, aunque a menudo suframos espejismos, porque queremos coger el atajo del placer que acaba por convertirse en dolor o tiranía. Mas a pesar de los desengaños no puede decirse que esta humanidad haya renunciado jamás a su deseo de felicidad, correspondiente a una necesidad del alma que sólo tienen personas y animales. Las plantas no necesitan ser felices, pero nosotros necesitamos siempre algo más; algo que a menudo no sabemos definir ni dónde buscar, y que vivimos como una nostalgia profunda de un no sé qué que sospechamos conocer y hemos perdido. Algunos identifican esa pérdida con el paraíso perdido de la infancia. Otros la situamos mucho más atrás en el tiempo, incluso en el tiempo de antes de tener que nacer, cuando éramos puros todavía. Ese deseo de lo primordial, lo puro, lo más allá de la conciencia ordinaria lo convertimos en acción y como resultado ahí están todas las culturas, todas las artes, todas las conquistas intelectuales. Percibimos fugaces destellos, construimos maravillosos y efímeros paraísos, nos deslumbramos con las llamadas “cimas del pensamiento”, pero antes o después descubrimos que todo ese enorme esfuerzo no nos ha servido para conseguir una humanidad feliz, que nos sigue quedando en los rincones profundos de nuestra alma ese sentimiento profundo de nostalgia indefinida. Sólo los místicos nos han dado la explicación: es la nostalgia de Dios y de nuestra vida en el remoto pasado anterior a la Caída. Afirman los místicos que toda la historia de la humanidad y la historia personal de cada uno no es más que la búsqueda de respuestas a esa nostalgia, al deseo de hallar su causa y de encontrar como convertirla en felicidad, algo que los místicos parecen poseer en más alto grado que el resto que anda enredado en el mundo de los sentidos y del intelecto,donde sólo se encuentran sucedáneos. Afirman los místicos que todos los caminos han sido explorados por la mente humana intentando eludir la idea de Dios, mejorar Su creación y vivir de espaldas a Sus leyes, que tambien son las leyes de la naturaleza.¿Cuál es el resultado? Basta con leer la prensa un solo día o visitar un hospital para percibir el grado de infelicidad en que vivimos. Al hacer esto tampoco podemos dejar de sentir, sentir el dolor ajeno, ni dejar de pensar cuán diferente sería nuestro propio ánimo si en lugar de tanto dolor viéramos la felicidad reflejada en el rostro de todo el mundo. Cada uno de los infelices podría decirnos entonces: la causa de mi infelicidad acaba por afectarte.
Yo mismo, tú, la humanidad, deseamos dar el paso siguiente: deseamos sacudir nuestra nostalgia, llegar al manantial perdido: Dios. Pero aquí me dices: ¿en cual de todas las versiones? ¿de qué Dios pretendemos hablar? ¿Del Dios de las iglesias y de las religiones de todas partes? Aquí un místico te diría: “No;precisamente del Dios silenciado por las iglesias y las religiones de todas partes”.
Las respuestas a las preguntas sobre Dios son muy difíciles de responder cuando uno no siente el nexo profundo que le une con la naturaleza y sus semejantes, pues ese nexo es amor. Decir que Dios es ese nexo, el amor precisamente, se convierte para muchos en una idea peregrina. Estos prefieren juzgar a Dios, afirmar que no escucha, que no ayuda, que es partidario de estos o aquellos, etc. Juzgar a Dios nos aparta de Dios, pero también de todo lo demás. Si la palabra clave es el amor, ¿cómo puede experimentarlo un juez? El juez busca un culpable, pero en el amor no hay culpables; el juez separa pero el amor une.
El dios de la biblia de las iglesias es un juez que separa, que no tiene nada que ver con el amor; y ese dios ha juzgado y dividido a la humanidad entre los que irán eternamente al infierno y los que irán a al Paraíso perdido. ¡Naturalmente, de la mano del Papa o de su párroco!...
Todas las religiones de templos han hecho caricaturas de Dios para acomodarlo a sus deseos de poder, codicia,prestigio y todas las basuras del ego humano, y lo mismo que podemos comprender el por qué existen esas religiones podemos comprender por qué existen nuestros egos y cuántos de entre nosotros no andan atrapados en alguna de esas redes de infortunio. Comprendemos por qué las religiones han ocultado al manantial de la felicidad, Dios, para no tener que justificar todo aquello que Él abomina: toda clase de corrupción. Pero muchos de entre nosotros han seguido a alguna de esas religiones que ocultan a Dios partidarias del dios que juzga porque también hemos querido tapar nuestras propias miserias; también hemos preferido no vernos como somos para no dejar también al descubierto los mismos o parecidos defectos de los curas y semejantes. Así que para unos es un negocio y para otros un desconocido. Pero el Dios que es amor, al decir de un místico que practica la religión interna, no puede ser explotado como negocio a no ser que sea una caricatura que se hace deslumbrando al personal con liturgias, ceremonias, ropajes, boatos y otros reclamos para incautos. Las religiones, y con ellas todos los que entre nosotros se han dejado atrapar han construido un Dios a la medida del mundo, de este mundo de infelicidad que ese falso dios no puede remediar. Entonces muchos dicen: Dios no existe, o Dios calla.
Pero Dios ha creado el universo y este hermoso Planeta que a diario destruye nuestra ignorancia o nuestra falta de amor, causa de nuestra infelicidad. La energía del universo entero es Dios. La respiración de cada uno es Dios; los latidos del corazón de cada viviente es Dios; la fuerza del sol es Dios, y la que mueve los grandes árboles y el canto de los pájaros, pues Dios es la vida, la armonía, la felicidad y no el dios de las iglesias que es muerte y enfermedad psíquica. Dios es tan sencillo que no puede ser negocio; pero llegó la hora de la verdad para las religiones que Le ocultan y escamotean la idea de que es la Verdad, y no tiene nada que ver con esas religiones externas y paganas. Porque aunque hablan del amor, no lo practican; aunque hablan de paz promueven guerras o no las condenan; aunque hablan de justicia practican la injusticia y se alienan con los ricos y poderosos injustos. Dios es amor, justicia, verdad, armonía y felicidad, y donde se encuentran estas se encuentra Él. También Cristo, el corregente de los cielos, el Uno con Dios, es amor, y amor es toda la obra del cosmos, del universo visible y del invisible. Sólo hay amor, y la nostalgia del alma es la nostalgia del verdadero amor. Puede afirmarse con los místicos que la nostalgia profunda de la humanidad no es otra que la nostalgia de Dios, que todos nosotros, como parte de Su energía, cuando nos reconocemos como hijos del Amor damos el paso definitivo que nos lanza al mundo interior del espíritu y sentimos: Yo estoy en Tí y Tú estás en mí... Vivimos en la unidad de todas las cosas. Esto decimos a Dios, pero observamos que nos vale para cualquiera .Y cuando sentimos esto de corazón, sentimos que hemos alcanzado a tocar el sueño de la Humanidad, una aproximación a la felicidad que una vez tuvimos y que expresa la siguiente frase de un místico: “Un solo Dios,una sola mesa, un solo corazón con Cristo”.


Email del Autor: pnavarro4@gmail.com
Página web del Autor: http://vozalmundo.com


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