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MEDVEDEV, O COMO METER LAS DOS...

Por Marcos Cueva
Cuando parecía que empezaba a adquirir la talla de un estadista, el presidente ruso, Dmitri Medvedev, demostró que le falta. Y mucho.
De la manera más imprudente, Medvedev declaró en estos días que "Irán está cerca de tener el potencial necesario para crear el arma nuclear", aunque dijo que ello no contradice el Tratado de Proliferación de Armas Nucleares y se opuso verbalmente a las sanciones contra los persas. Medvedev mencionó el algún momento, al parecer, que la alarma la habían dado "informes de la CIA", la Central de Información Americana. Ningún presidente puede basar sus declaraciones en lo que dicen los servicios secretos de otro país, con el agravante de que la CIA no es la más confiable de las fuentes. ¿Qué tenía en mente Medvedev?¿Tina Turner en Gazprom o Deep Purple? Medvedev se granjeó un gran regaño de los comunistas, con razón: no es vendiendo a quien sea -ayer los comunistas, mañana los iraníes- que Estados Unidos dejará de hacer negocio. Aunque los comunistas crean a lo mejor que Irán es un país "valioso" porque juega al gato y al ratón con el imperio.
Segunda, el primer ministro griego, Giorgos Papandreu, dijo que buscará convencer a su homólogo búlgaro, Boiko Borisov, de construir con Rusia, tal y como se había planeado desde 2007, el oleoducto Burgas-Alexandrópolis. La manera en que Bulgaria, que podría servir al escudo antimisiles de Washington, se comporta hoy con Rusia, es penosa. Lo mismo ocurre en los Balcanes con Montenegro y, recientemente, este pequeño país del Adriático habría recibido el visto bueno serbio para entrar a la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte. ¿Para qué recurrir a la CIA? Sin idea ninguna de la gravedad de la crisis socioeconómica occidental, los "ex" del socialismo parecieran haber optado por ahorcarse solos.
Hillary Clinton, secretaria estadounidense de Estado, andaba rondando por ahí, poco antes de que su preciosísima hija Chelsea se casara con un preciosísimo magnate de Goldman Sachs. De gira por la hermosa Georgia, Clinton fue firme: la integridad territorial del territorio georgiano no se negocia. La secretaria de Estado no quiso tomar en cuenta a la oposición georgiana, dejó -para variar- las puertas de la OTAN abiertas y el portazo en las narices fue para esa oposición.
Alexander Lukashenko, se sabe, no se lleva de lo mejor con Rusia, pero sí con quien A.V. Buzgalin, teórico del "socialismo del siglo XXI", llama "un borracho que conduce de noche sin luces": es decir, Hugo Chávez. Un reportaje algo tonto en Rusia mostró a Lukashenko como supuesto dictador. Respuesta: la televisión bielorrusa le dió espacio al presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili (sí, el que se come su corbata cuando se pone tenso...), para seguir con diatribas contra el "imperio ruso". Equivocación de la televisión rusa...
Ya se sabe que, desde la "revolución de los tulipanes" en Kirguistán, el ahora depuesto presidente Kurmanbek Bakíev (¿qué hace en Bielorrusia?) y su familia suprimieron todas las instancias de control de tráfico de drogas, y a todos los narcotraficantes. A los rivales, porque los Bakíev se quedaron con el control del tráfico de estupefacientes proveniente de Afganistán, y que ha encontrado en Kirguistán y Tadzhiquistán un corredor idóneo hacia Rusia y Europa. Los estadounidenses, con Freedom House y George Soros de compañía, se hicieron de la vista gorda, mientras Zhanibek Bakíev se hizo del dinero grueso. Los estadounidenses abrieron una estación de televisión en Osh, ciudad del sur de Kirguistán y refugio de criminales, tanto kirguises como uzbekos. Cuando la actual lideresa kirguisa, Roza Otunbaeva, pidió ayuda a Medvedev, éste le dió la espalda, a diferencia del primer ministro ruso, Vladimir Putin, y de militares rusos hartos de ver cómo desde Afganistán los estadounidenses hacen fluir droga hacia Rusia y Europa. Medvedev falló y le sembraron una fuerza policial de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (¿en Europa?).
Hay algo sumamente grave, y es que Medvedev ha estado negociando, para "ya", la entrada de Rusia a la OMC, la Organización Mundial del Comercio: si es por ésto que se deja hacer y se deja pasar, Medvedev es peor que un imprudente. Es un crédulo que recuerda una frase que alguien le dijo a Napoleón: "señor, peor que un crimen, usted ha cometido un error".
¿Y es realmente necesario que los comunistas de Ziuganov reclamen por asuntos de la industria del pollo ante la competencia extranjera?

Email del Autor: cuevaperus@yahoo.com.mx
Página web del Autor: http://www.marcoscuevaperus.com


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