DEFENDAMOS CON ARGUMENTOS LO QUE PENSAMOS
Por Álvaro Mina Paz
Docente del Departamento de Humanidades Universidad Santiago de Cali
La oratoria es el arte de conmover y exponer conocimientos o hechos mediante el buen uso de la palabra oral. Su fin, eminentemente práctico, busca ante todo persuadir al auditorio, por lo que la belleza queda supeditada al mismo.
La oratoria es un instrumento poderoso en la vida cultural, política, religiosa, militar o jurídica, ya que puede utilizarse para atraer adeptos lanzándolos a acciones buenas o reprochables, según se despierten en ellos deseos nobles o, en el caso de la demagogia, se halaguen sus instintos más bajos.
La oratoria tiene como base el sonido de la voz humana. Se ha verificado que a través de ejercicios de vigorización de la voz, vocalización, dicción y modulación esta puede embellecer y ser el reflejo de una personalidad dinámica y con alto nivel comunicativo. Esa es la razón por la cual el famoso pensador político Tancredo Disraeli decía en forma elocuente: “Nada revela tan seguramente el carácter de una persona como voz”.
Esto significa que de acuerdo a la entonación que le damos a nuestra voz es posible comunicarnos mejor y generar reacciones positivas en quienes escuchan nuestros mensajes. En la antigüedad el arte de la palabra se consideraba una manifestación de la elocuencia y se le dio una importancia extrema a la formación del orador, por eso se crearon escuelas de retórica que se ocupaban tanto de los aspectos formales como del contenido del discurso, en el que se distinguían cinco partes: el exordio o introducción, en el que se anuncia el tema que se va a tratar; la división o distribución, que sirve al orador para presentarse y atraer la atención del público; la proposición o tesis, en la que se resume el tema; la confirmación, en la que se sustentan y se alegan las pruebas necesarias; la refutación, donde se invalidan los argumentos opuestos; el epílogo, donde se concluye , y la peroración, en que se acentúa la emoción de los oyentes rematando patéticamente el discurso.
Con base en las actividades a que se refiere el discurso, la oratoria se clasifica en religiosa, intenta robustecer la fe o dar a conocer una doctrina; la política, suele ser apasionada, polémica y combativa; la forense, que se ejercita en los tribunales de justicia, y la académica propia de los científicos, literatos y pedagogos.
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