¿Cómo exponer argumentos y confrontar opiniones?
Por Álvaro Mina Paz
Docente del departamento de Humanidades de la Universidad Santiago de Cali
A diario queremos comunicar a nuestro semejantes lo que creemos. El éxito o fracaso al intentar persuadir o disuadir dependerá de una adecuada argumentación, es decir, de la forma como organizamos las razones acerca del asunto. En la realización de este proyecto hemos tenido en cuenta alrededor de diez años de experiencia formando estudiantes universitarios y tres investigaciones en las facultades de Derecho, Ingeniería y Ciencias Económicas de la Universidad Santiago de Cali. Se aprende a exponer argumentos y contra argumentos, confrontar opiniones o valoraciones distintas y establecer relaciones lógicas entre la idea en el mundo cotidiano y el éxito será el resultado lógico si de antemano estamos lo suficientemente preparados para ello.
Argumento es un enunciado formado por un conjunto de ideas que sustentan un punto de vista o una posición ante un hecho o una situación. Se utiliza para convencer a otros, es decir, para tratar de que acepten un punto de vista o posición. Está conformado por dos o más aseveraciones. Es decir, es un acto lingüístico especial en el una aseveración funciona como tesis o justificación y el otro como soporte o conclusión de la misma.
La habilidad para argumentar sólo se logra mediante la práctica permanente. Si deseamos convertirnos en hábiles argumentadores debemos ejercitarnos.
La intención comunicativa del texto de estructura narrativa es contar algo; la del autor de textos enunciativos es informar sobre algo y la de texto de estructura argumentativa es convencer al destinatario de algo. La argumentación es el arte de organizar las razones para sustentar una afirmación o un punto de vista del sujeto comunicante para persuadir o disuadir a un sujeto interpretante. Por esta razón, el texto argumentado organiza y describe el mundo (él) desde su punto de vista utilizando las operaciones mentales lógico-cognitivas del sujeto comunicante (yo). Este tipo de textos gira en torno del universo discursivo en el cual las operaciones de tipo cognitivos son esenciales.
La mayoría de los textos complejos que circulan en el mundo académico pertenecen al género argumental. En ellos la tesis representa la proposición más importante, ella constituye la clave para descifrar el rompecabezas ideativo que subyace al interior del artículo o del ensayo. Generalmente aparece oculta y suele confundirse con otras proposiciones.
Tanto la tesis como los argumentos constituyen el andamiaje intelectual del escritor. De ahí que, a demás de la estructura formal de este tipo de textos: introducción, justificación, cuerpo argumentativo y conclusión global; los escritos argumentativos están articulados en cuatro categorías:
a) Planteamiento del problema de algo que se desea conocer y aún no se sabe.
b) Formulación hipotética o suposición que se hace sobre un hecho convincente o respuesta tentativa del problema.
c) Sustentación de hipótesis a través de razones o refutación de la misma.
La utilidad que tienen los argumentos desde luego a demás de ayudar a precisar el lenguaje, ayuda a razonar correctamente y son de gran utilidad para clarificar, organizar y dar sentido a un discurso en un debate.
Es bueno recordar que los elementos esenciales de un argumento son: la intencionalidad (propósito), la aseveración clave (Tesis) y las aseveraciones de respaldo.
En todos los textos arguméntales se utilizan enlaces como: conjunciones, adverbios, elementos lingüísticos que expresen secuencias. Y entre los textos arguméntales el que goza de mayor aprecio y reconocimiento es el ensayo.
De acuerdo con lo expresado, la clave del aprendizaje de una habilidad, es la práctica sostenida, hasta lograr la actuación automática. Está clase pretende sensibilizar la adquisición del hábito de argumentar.
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