La Iglesia católica no debe seguir llamándose cristiana. ¿Qué diría Jesús de Nazaret si viniera de nuevo en esta época a la Tierra y viera lo que la Iglesia ha hecho de la obra de Su vida?
Jesús era un hombre sencillo y humilde que en todo honraba a Dios. Pero en todas las épocas sus presuntos seguidores se rodearon de toda la pompa que se puede concebir, para ello quien sufría era el pueblo. Ellos cultivaban el culto a la persona y se dejan reverenciar y titular de «Santo padre», a pesar de que Jesús dijo: «No os hagáis llamar padre» o «Sólo Uno es santo, vuestro Padre en el Cielo». En el Padrenuestro llamamos a este padre sencillamente «Padre», pero a Su presunto vicario en la Tierra le tenemos que llamar «su santidad». ¿Es que el sumo sacerdote de la Iglesia de Roma que viste ropajes paganos es acaso más grande que Dios?
Jesús no quiso una casta sacerdotal. Jesús no instituyó a sacerdotes ni tampoco erigió una Iglesia. Él trajo a los hombres la religión interna del corazón, puesto que «¡El Reino de Dios está dentro de vosotros!». Sin embargo, de los comienzos positivos del cristianismo temprano, la Iglesia hizo totalmente lo contrario de lo que quería Jesús, esto es: una Iglesia de sacerdotes constituida de forma jerárquica, con ritos, receptáculos, vestiduras y costumbres que a ciencia cierta provienen todos del paganismo. La Iglesia siempre ató y sigue atando a las personas a estos ritos paganos externos, como a la adoración de los santos, a romerías, a la celebración ritual de la misa, al agua bendita, a ceremonias sacramentales, manteniéndolas así atadas dentro de una religión que tiende a lo externo.
Jesús siempre intervino a favor de las mujeres y por su igualdad de derechos.
Sin embargo la Iglesia desde sus comienzos está oprimiendo a las mujeres, marcándolas como personas de segunda clase; permitió que en las persecuciones de brujas se las torturase con rebuscados métodos de tortura y se las matase cruelmente. A los hijos ilegítimos de los sacerdotes se les convirtió en esclavos de la Iglesia. Aún hoy en día las mujeres no tienen los mismos derechos en la Iglesia. Los niños que nacen de relaciones amorosas con sacerdotes son alejados de sus padres y se les contenta con una asistencia mínima.
Niños y jóvenes se convierten en esclavos de los sacerdotes pedófilos a pesar de todas las declaraciones y bonitos discursos; los delitos sexuales en las filas de los clérigos todavía no se aclaran con rigor. Durante décadas los sacerdotes pedófilos han sido encubiertos y trasladados de una parroquia a la otra. También esto es un pecado contra el Espíritu Santo, no sólo porque dejan tras de sí a jóvenes traumatizados anímicamente, sino porque además se los distancia de Dios. Los incontables niños de los que se ha abusado en las instituciones católicas y orfanatos, a los que se violó y obligó a hacer trabajos forzosos, hasta el día de hoy no han recibido ninguna indemnización.
Extracto de la demanda presentada ante el Triunal de Friburgo (Alemania) por Dieter Potzer y otros contra el Arzobispado de Friburgo.
Cristianos libres por el Cristo del Sermón de la Montaña
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