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A propósito de los Juegos Olímpicos: la medalla de oro, ¿un calificador justo?

Por Jesús de la Caridad Mesa Oramas

Es usual en toda competencia, establecer un índice para comparar el desempeño de los participantes, ya sean individuos y/o países. Y las Olimpiadas no constituyen una excepción.

En este último caso, para ese propósito se utiliza como referencia la cantidad y calidad de las medallas obtenidas: oro, platas y bronce.

Sin dudas este procedimiento tiene varios factores a su favor. Simplicidad de cálculo. Fácil comprensión por el gran público. Refleja adecuadamente un hecho innegable: la relevancia de la obtención de mayor cantidad de títulos, subtítulos y terceros lugares, por ese orden de importancia.

En contraposición se encuentra el hecho, no poco frecuente de que un país que sólo alcanza dos primeros lugares se ubica por encima de otro que obtenga una medalla de oro, sin tomar en consideración cuantos subtítulos y terceros lugares alcanzó uno y otro.

Por otra parte, la situación descrita no constituye la única fuente de inequidad derivada del anterior criterio de clasificación (cantidad y calidad de medallas), ya que pueden mencionarse otros factores de similar impacto tales como la población de cada país y el número limitado de participantes en el evento.

Todo lo señalado apunta hacia la creación de índices o factores de ponderación cuyas características y formas de cálculo reduzcan las limitaciones del procedimiento anterior.

Una primera corrección es la consideración de la cantidad de habitantes de cada país. Resulta comprensible que a mayor cantidad de población, mayor es el potencial deportivo. Esta realidad puede ponderarse utilizando un Índice de Corrección Poblacional de cada país, obtenido como el por ciento de la población mundial que representa.

Un segundo factor a incluir, es la cantidad finita de participantes en el evento, lo cual puede tenerse en cuenta introduciendo un Índice de Participación, calculado como la relación entre la cantidad de deportistas del país en cuestión que participan y la cantidad total de atletas en el evento.

Como tercer aspecto a incorporar se encuentra la ponderación que debe realizarse para cada una de las medallas (Mi), en otras palabras, establecer una escala de puntuaciones que refleje el peso relativo de una categoría respecto a las otras. Para ello, considerando el elevado nivel de calidad que exhiben los participantes en este tipo de competencia, parece razonable no considerar a los efectos de la puntuación, sólo las medallas, sino incluir un mayor número de lugares, que de acuerdo a la organización de este tipo de competencias pudiera abarcar hasta los ocho primeros lugares.

Llegado este punto, es necesario tener en cuenta otro aspecto de diferenciación: la cantidad de atletas que contribuyeron a obtenerla. Esto significa, bonificar aquellos resultados que corresponden a deportes colectivos. Para esto se puede utilizarse el criterio de adicionar tantos puntos como integrantes tenga el equipo (incluye a regulares y a la banca) al valor que corresponde según la escala antes mencionada.
Estimado lector, si usted ha sido tan bondadoso de llegar hasta este punto, resulta muy probable que se esté formulando la siguiente pregunta: el sistema propuesto, ¿no es muy complejo para su puesta en práctica?. Los siguientes argumentos pueden ayudar a demostrar que no.

Un primer elemento es que hoy día no se concibe la realización de ningún evento deportivo de envergadura sin la presencia de las Tecnologías de la Información (TI). Esto se debe a que posibilitan utilizar grandes bases de datos, así como el empleo de sistemas que permiten la recuperación y procesamiento de grandes volúmenes de éstos a elevadas velocidades, lo que hace viable la utilización de cálculos extensos y complejos.

Como segundo factor a favor del sistema propuesto se encuentra que los cálculos asociados son simples: operaciones aritméticas con valores conocidos o fácilmente obtenibles de la bases de datos del evento.

A lo ya expresado pueden adicionarse ejemplos prácticos de algunos deportes. En el caso del ajedrez se utiliza un coeficiente (ELO) para elaborar la posición de sus jugadores y en el caso del futbol mediante técnicas sofisticadas se puede ofrecer la estadística de cuanto recorrió un jugador en un partido o en un tiempo.

Los ejemplos utilizados parecen suficientes para demostrar la viabilidad del modelo de calificación del desempeño de los participantes en los eventos, especialmente en los Juegos Olímpicos, que constituyen uno de los eventos de mayor impacto a nivel mundial.

No obstante… como todo obra humana la presente propuesta puede ser mejorada o desechada si existe una mejor.

Nota: El autor desea expresar su agradecimiento a varios amigos por sus valoraciones sobre el tema.


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Email: jesus.mesa@icinaz.minaz.cu



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